Mi 1ra Tragedia Literaria ♣ “Diario de una madre”

1 agosto, 2019

Bueno chicos, esta vez les traigo no una edicion de video, sino una historia literaria creada por mi, les recuerdo q soy un completo novato en este arte, asi q verán inconclusiones y falta de un hilo principal en la historia, por supuesto q deseo q me digan los errores cometidos y como corregirlos.

No soy mucho de crear literaturas, es q no soy bueno con las palabras tanto como quisiera pero bueno, aqui estoy haciendo un esfuerzo, principalmente inspirado por una novia q tuve a la q si le gustaba “escribir”, y bueno, tambien debido a la comunidad cubava, pues aqui es mas comun de lo normal; “escritores amateurs” por doquier.

La historia pertenece al género de la tragedia, por lo que encontrarán un triste final que les llenará el corazón de tristesa, rabia, etc, aunque aún no la termino, pero ya tengo pensado el final, hasta ahora tengo solo 2 Cap y ya estoy en función del 3ro. La historia la creé con un profundo mensaje que espero q les llegue.

Sin más, comienzo con la historia.

Capítulo 1: La herencia.

Hoy me desperté más temprano que nunca, eran las 04:00 de la madrugada me entra una llamada desconocida al teléfono.

-Estemmmmm, buenos días señorrrr…Mesa.

-Si, buenos días, quien habla?

-Buenos días señor, me llamo Eduardo Martínez y soy agente de Bienes Raíces, lo llamo con la triste noticia de que su madre ha muerto.

-…

-Me pesa mucho ser yo quien le de esta noticia…

-Ok, muchas gracias Sr Martínez (lo interrumpí)…

-…por eso necesitamos que se presente para el entierro debido a que…

-Me temo que eso no va a ser posible, en estos momentos de mi vida me encuentro extremadamente ocupado con el trabajo, y además, hace ya tiempo que no tenía contacto con mi madre. Que se continúe con el procedimiento normal de entierro, aún sin la presencia de parientes.

-Sr Mesa, me duele escuchar eso, de todas maneras es imprescindible su presencia en la zona, debe conocer que su madre estaba enferma de Alzeimer, y producto a su enfermedad y a que se negó a ser internada y atendida por especialistas en cuidados de ancianos, fue acumulando una gran deuda de impuestos y gastos…

-Ya sabía yo (lo volvía a interrumpir), no es normal que un agente de bienes raíces que ni siquiera conozco se preocupara tanto, además, yo le mandaba una mesada todos los meses.

-Bueno, no sabemos de la existencia de ese dinero la verdad, el caso es que la deuda tiene que ser pagada y usted como heredero debe corresponder.

-…(suspiré profunadamente enfadado). Ok, ok, hoy mismo saco un boleto de avión para alla.

-Perfecto no se diga más, entonces lo esp….

Colgué el teléfono. Me dirigí  a la cocina por un vaso de agua y después regresé a la cama. Mi esposa se despierta:

-Quien era amor?

-Un tal Martínez, dice que mi mamá murió

Rebecca (mi esposa) se apoya sobre mi y me viro de frente a ella y noto su mirada fija de preocupación hacia mi. Me abraza fuertemente mientras me dice : Lo siento mucho bebé. Yo, sin derramar ni una lágrima correspondo al abrazo y me siento nuevamente.

-Que vas a hacer entonces? Cuando es el funeral?

-Tranquila, el funeral debe de ser hoy, pero llegaré mañana al entierro, no es solo eso, al parecer estuvo contrayendo una deuda que al parecer yo tengo que pagar.

-Vale…entonces…nos vamos hoy mismo que yo te ayudo con la deuda, le diré a mi hermano…

-No no que va, de eso me encargo yo, no le digas nada a Ernesto (el hermano de mi mujer), ya sabes como es, además, iré solo, necesito que te quedes y te encargues de la tienda.

-Seguro?

-Si, Leonardo (nuestro hijo) tampoco puede perder clases.

Esa tarde, ya en el avión, comenzaron a venir a mi mente flashs de recuerdos de mi infancia con mi madre. De como cuando todos mis amigos tenían un Nintendo 64 en casa, yo tuve que conformarme con un puto Gameboy porque no le daba la gana de comprame el que yo quería, “No tengo dinero para el que quieres” me decía. Lo mismo se repetía para todo, recuerdo como me bullyaban por lo cheo de mi vestimenta, “Esos no son verdaderos amigos” me decía. Como perdí la cita con la chica que me gustaba en mi adolescencia por no tener ni un puto centavo para salir con ella, pues no me quiso dar, “si me ayudaras con el huerto, mayor fuera la producción de este y mayor la ganacia, y asi tuvieras dinero para salir con ella, además si te quisiera de verdad no le importaría tu dinero” me decía. Por eso, al cumplir mis 18 años, salí de esa vieja casa y de ese pueblo para así ser alguien en la vida y dejar de vivir bajo la sombra de mi madre.

Llegué justo a la mañana siguiente antes de comenzar el entierro, y para mi sorpresa en el lugar estaban varios vecinos de la zona, todos me saludaron y me dieron su pésame (como si me importara). Al terminar el entierro y marcharse todos decidí permancer un rato más al lado de la tumba.

-Usted debe ser Leonardo Pupo Mesa…

-Y usted el famoso Eduardo Martínez, por dios, que ni llorar a mi madre me deja.

-Los negocios lo más rápido posible, no dice ud. que lleva una vida ocupada? además de no querer venir inicialmente. Y ni una lágrima le veo Sr

-Usted lo que es un falta de respeto y un antiprofesional. Haber dígame cuanto es?

-Un millón doscientos mil dólares

-Mierda!!! (dije en voz alta mientras se me escapaba una risa de enfado).

-Lo voy a ayudar, si vende la casa, le será más fácil, estoy dispuesto a pagarle por ella 800 mil.

-La picardía lo sobrepasa Martínez…pero trato hecho, de todas maneras no podría conseguir un precio mayor en el mercado por esa vieja casa.

Decidí pasarme esa tarde por la casa para así vender todo lo posible y hacer un dinero extra. Al llegar al pueblo me asombró como todo seguía igual, las mismas calles, el mismo parque, la vieja escuela, solo una nuevas casas, y la casa de mi madre?, igualita: el huerto, aunque destruido, la puerta del frente oxidada, la pintura de la pared caída. Adentro de la casa comencé a seleccionar lo que al menos valdría algo de dinero y al llegar a mi habitación no pude evitar sorprenderme y que se me hiciera un nudo en la garganta, aunque con telarañas, seguía igual, todo en mi habitación seguía igual a como la había dejado años atrás cuando me marché de casa. Luego me dirigí al cuarto de mi madre y revisando un viejo baúl, dentro de un estuche había un diario un poco marchito y una bolsa con dinero, que ascendía a una cantidad aproximada de 500 mil dólares.